jueves, 26 de febrero de 2026

Segundo viernes de Cuaresma - Es ahora la piedra angular.

 

Entonces Jesús les dijo:
¿No han leído nunca en la Escritura:
La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.

Esto es obra del Señor
y es un prodigio admirable?

Salmo 118, 22-23 / Mateo 21, 42.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

                         Moniciones del segundo viernes de Cuaresma
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 Monición de Entrada:
Queridos hermanos, tengan todos muy buenas noches. Sean bienvenidos
a la celebración eucarística del viernes de la segunda semana de Cuaresma. 

La liturgia prepara nuestro camino a las celebraciones pascuales.
Todos los cristianos también rezamos hoy el Santo Vía Crucis,
y meditamos la vía dolorosa de Cristo, rechazado y llevado a la muerte.
 

Dispongámonos a celebrar con devoción estos misterios, comenzando con el canto de entrada.
De pie, por favor y cantemos todos.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición a la Primera lectura:
La primera lectura narra la historia de José que es vendido por sus hermanos como esclavo.
Su envidia alimentaba en ellos un odio mortal. Escuchemos.
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición al Salmo Responsorial: (Salmo 104)
El salmo 104 es como una continuación de la primera lectura,
y nos muestra cómo Dios bendijo a José. Unámonos al salmista diciendo:
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición al Evangelio:
En conexión con la figura de José, que llegó a la gloria a través del sufrimiento,
la parábola evangélica de hoy muestra también la mala voluntad de unos labradores que
por avaricia matan al hijo del dueño de la viña, hijo en quien está figurado Cristo.
Con el canto dispongámonos a escuchar el Evangelio.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición a la presentación de las Ofrendas
«La viña se dará a un pueblo que produzca frutos».
Del Fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
ahora llevamos al altar nuestros dones de pan y vino. Cantemos todos.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición a la Comunión
En nuestro camino cuaresmal, Cristo sigue alimentándonos
con su Cuerpo y con su Sangre. Acerquémonos con fe a comulgar.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición Final
Queridos hermanos,
que el fruto de esta celebración se haga realidad permanente en nuestra vida,
y que la Palabra escuchada sea nuestro programa del día.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 Lecturas para el segundo viernes de Cuaresma
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 

Primera lectura: Génesis 37, 3-4. 12-13. 17-28
Ahí viene ese soñador. ¿Por qué no lo matamos?

Jacob amaba a José más que a todos sus demás hijos,
porque lo había engendrado en la ancianidad.
A él le había hecho una túnica de amplias mangas.
Sus hermanos, viendo que lo amaba más que a todos ellos,
llegaron a odiarlo, al grado de negarle la palabra.
 

Un día en que los hermanos de José llevaron a Siquem los rebaños
de su padre, Jacob le dijo a José:
"Tus hermanos apacientan mis rebaños en Siquem. Te voy a enviar allá".
José fue entonces en busca de sus hermanos y los encontró en Dotán.
Ellos lo vieron de lejos, y antes de que se les acercara,
conspiraron contra él para matarlo y se decían unos a otros:
"Ahí viene ese soñador. Démosle muerte; lo arrojaremos en un pozo
y diremos que una fiera lo devoró. Vamos a ver de qué le sirven sus sueños".
 

Rubén oyó esto y trató de liberarlo de manos de sus hermanos, diciendo:
"No le quiten la vida, ni derramen su sangre.
Mejor arrójenlo en ese pozo que está en el desierto y no se manchen las manos".

Eso lo decía para salvar a José y devolverlo a su padre.
 

Cuando llegó José a donde estaban sus hermanos,
éstos lo despojaron de su túnica y lo arrojaron a un pozo sin agua.
Luego se sentaron a comer, y levantando los ojos, vieron a lo lejos
una caravana de ismaelitas, que venían de Galaad, con los camellos cargados de especias, resinas, bálsamo y láudano, y se dirigían a Egipto.

Judá dijo entonces a sus hermanos: "¿Qué ganamos con matar
a nuestro hermano y ocultar su muerte? Vendámoslo a los ismaelitas
y no mancharemos nuestras manos. Después de todo, es nuestro hermano
y de nuestra misma sangre".
Y sus hermanos le hicieron caso.
Sacaron a José del pozo
y se lo vendieron a los mercaderes por veinticinco monedas de plata.
Los mercaderes se llevaron a José a Egipto.

L. Palabra de Dios.
T. Te alabamos Señor.
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Salmo Responsorial: Salmo 104, 16-17. 18-19. 20-21 (R. 5a)

Cuando el Señor mandó el hambre sobre el país
y acabó con todas las cosechas,
ya había enviado por delante a un hombre:
a José, vendido como esclavo.
R. Recordemos las maravillas que hizo el Señor.

Le trabaron los pies con grilletes
y rodearon su cuerpo con cadenas,
hasta que se cumplió su predicción,
y Dios lo acreditó con su palabra.
R. Recordemos las maravillas que hizo el Señor. 

El rey mandó que lo soltaran,
el jefe de esos pueblos lo libró,
lo nombró administrador de su casa,
y señor de todas sus posesiones.
R. Recordemos las maravillas que hizo el Señor.
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Aclamación antes del Evangelio: Jn 3, 16

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Evangelio: Del Santo Evangelio según San Mateo 21,33-43. 45-46.
Este es el heredero: vamos a matarlo.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes
y a los ancianos del pueblo esta parábola:
"Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca,
cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante 
y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
 

Llegado el tiempo de la vendimia,
envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores;
pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno,
mataron a otro, y a otro más lo apedrearon.

Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros,
y los trataron del mismo modo. 

Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'.
Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros:
'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'.
Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
 

Ahora díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo,
¿qué hará con esos viñadores?" Ellos le respondieron:
"Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo
a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".
 

Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura:
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular.
Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?
 

Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios
y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".
 

Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos
comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo,
pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.

S. Palabra del Señor.
T. Honor y Gloria a Ti, Señor Jesús
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

         Oración de los fieles

C:   Aprovechando este tiempo que nos es concedido,
      pidamos al Señor que acreciente en nosotros
      la capacidad de servirle con alegría y gratuidad, y digamos:
R.  Enséñanos a servirte, Padre.

1.       Por la Iglesia, que nunca ceda a las seducciones de la riqueza y del poder
que destruyen la verdadera dignidad del hombre, sino que acoja
y manifieste a todos el poder de Dios y promueva los tesoros del Reino celestial. 
Oremos.

2.       Por el Papa León XIV, los obispos, los sacerdotes y los diáconos,
para que sean siervos dóciles a la voluntad del Padre y testigos auténticos
del amor del Señor por la humanidad sufriente y necesitada de salvación. 
Oremos. 

3.       Por las naciones en las que la violencia, la arrogancia y la prevaricación
de los unos contra los otros son situaciones cotidianas,
para que el Señor suscite personas capaces de restablecer la paz
y educar en el respeto y en el servicio recíproco a la sociedad,
para una convivencia pacífica. Oremos.

4.       Por los que sufren persecuciones injustas a causa del Evangelio,
para que asocien su dolor a la cruz de Cristo, de quien vendrá su recompensa. Oremos.

5.       Por todos nosotros, para que sepamos escuchar a aquellos que el Señor nos envía
para corregirnos y hacernos descubrir la alegría de poner nuestra vida
con generosidad al servicio del Evangelio y del prójimo. Oremos.

C:   Dios, Padre de inmensa bondad, que has enviado a tu Hijo
       para restituirnos nuestra verdad de hijos tuyos,
       no te canses nunca de venir a nuestro encuentro
       y de derribar muro de nuestro egoísmo y de nuestro rechazo.
       Por Cristo nuestro Señor. Amén.
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Viernes I de Cuaresma - Ve a reconciliarte con tu hermano.



I Viernes de Cuaresma

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Antífona de entrada:   Cf. Sal 24, 17-18
Señor, alivia las angustias de mi corazón.
Mira mi aflicción y mis fatigas, y perdona todos mis pecados.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

No se dice Gloria.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Oración colecta
Señor, concede a tus fieles
disponerse convenientemente a la celebración de la Pascua,
para que el esfu
erzo de la mortificación corporal
les lleve a una verdadera renovación en el espíritu.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos.

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Oración sobre las ofrendas
Recibe estas ofrendas, Señor, que, por tu bondad,
nos reconcilia contigo, y concédenos la salvación
con la fuerza de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Antífona de comunión: Cf. Ez 33, 11
Dice el Señor: No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Oración después de la comunión
Alimentados con tu Eucaristía, renuévanos, Padre,
y purificados de la corrupción del pecado,
haz que participemos del misterio de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
_______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Oración sobre el pueblo
Mira a tu pueblo, Padre, con ojos bondadosos
y haz que se convierta interiormente
por la observancia cuaresmal que profesa externamente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 La Oración sobre el Pueblo en Cuaresma no reemplaza a la oración después de la comunión.
Ambas oraciones son distintas y se utilizan secuencialmente. La oración después de la comunión se reza normalmente,
seguida de los anuncios, y posteriormente el sacerdote puede usar la oración sobre el pueblo antes de la bendición final.

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Moniciones del primer viernes de Cuaresma
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición de Entrada:
Queridos hermanos, muy buenas noches. Hoy viernes de la primera semana de Cuaresma,
les recibimos con alegría en la casa de Dios para la celebración eucarística.
Sean todos bienvenidos.
Las lecturas bíblicas nos invitan a pensar en nuestra conversión cuaresmal,
porque al pecar, también cada uno es responsable de sus propios actos.
Dispuestos a dar signos de una verdadera conversión,
comenzamos esta misa con el canto de entrada. De pie, por favor.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición a la Primera lectura:
Por la misericordia de Dios la conversión es siempre posible,
porque Dios no quiere que ningún pecador muera, sino que viva.
Escuchemos este llamado a la conversión que nos hace el profeta Ezequiel.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición al Salmo Responsorial: (Salmo 129)
En respuesta a la primera lectura, en el salmo 129
ponemos nuestra confianza en Dios, de quien viene la misericordia.
Unamos nuestras voces cantando:
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición al Evangelio:
Escuchemos ahora el programa exigente que Jesús nos propone para
la conversión pascual: que nuestra santidad sea más perfecta que la
de los fariseos y letrados, que era más bien de apariencias y superficial.
Con el canto dispongámonos a escuchar el Evangelio.

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición a la presentación de las Ofrendas

Llevemos al altar los dones de pan y vino,
acompañados de nuestro perdón hacia el prójimo y hacia nosotros.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición a la Comunión
Dios nos ha llamado a la conversión, y para recibir el Cuerpo de Cristo
necesitamos un corazón libre de manchas. Conscientes de ello,
acudamos con fe y devoción a comulgar.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Monición Final
Queridos hermanos, la Cuaresma es también tiempo de reconciliación
y a ello nos ha llamado la liturgia de hoy. Vayamos a vivir en armonía
con 
los demás y a reconciliarnos con aquellos con quienes estamos en discordia.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________  
Lecturas para el primer viernes de Cuaresma

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 Primera lectura: Ezequiel 18, 21-28
¿Acaso deseo Yo la muerte del pecador y no que se convierta de su mala conducta y viva?

Esto dice el Señor:
"Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos,
guarda mis preceptos y practica la rectitud y la justicia,
ciertamente vivirá y no morirá;
no me acordaré de los delitos que cometió;
vivirá a causa de la justicia que practicó.
¿Acaso quiero yo la muerte del pecador, dice el Señor,
y no más bien que enmiende su conducta y viva?
 

Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad,
no se recordará la justicia que hizo.
Por la iniquidad que perpetró, por el pecado que cometió, morirá.
Y si dice: 'No es justo el proceder del Señor',
escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder?
¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?
 

Cuando el justo se aparta de su justicia,
comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió.
Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo
y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida.
Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos,
ciertamente vivirá y no morirá".

L. Palabra de Dios.
T. Te alabamos Señor.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 Salmo Responsorial: Salmo 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8 (R. 3)

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos
a mi voz suplicante.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que la aurora el centinela.
R. Señor, ten misericordia de nosotros. 

Como aguarda a la aurora el centinela,
Aguarde Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 
Aclamación antes del Evangelio: Ezequiel 18, 31

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades; 
renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 

Evangelio: Del Santo Evangelio según San Mateo 5, 20-26.
Ve a reconciliarte con tu hermano.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Les aseguro que si su justicia no es mayor
que la de los escribas y fariseos,
ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
 

Han oído que se dijo a los antiguos:
No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano,
será llevado también ante el tribunal;
el que insulte a su hermano,
será llevado ante el tribunal supremo,
y el que lo desprecie,
será llevado al fuego del lugar de castigo.
 

Por lo tanto,
si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar,
te acuerdas allí mismo
de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda junto al altar
y ve primero a reconciliarte con tu hermano,
y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
 

Arréglate pronto con tu adversario,
mientras vas con él por el camino;
no sea que te entregue al juez,
el juez al policía y te metan a la cárcel.
Te aseguro que no saldrás de allí
hasta que hayas pagado el último centavo".
 

S. Palabra del Señor.
T. Honor y Gloria a Ti, Señor Jesús
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 

       Oración de los fieles

C:   Hermanos, Dios no quiere la muerte del pecador,
       sino que se convierta y que viva. A Dios, Padre misericordioso,
       dirijamos confiados ahora nuestras súplicas diciendo todos:
R./ Concédenos la gracia de una verdadera conversión, Señor.

1.       Por la santa Iglesia, para que en este camino cuaresmal hacia la Pascua se haga cada vez más semejante a su Señor, dando testimonio de un amor más grande a quien está inmerso en el pecado y tiene necesidad de la reconciliación. Oremos.2.       Por el Santo Padre, los obispos y los sacerdotes, para que manifiesten a los hombres la paternidad y misericordia de Dios, corrigiendo con el bien al que hace el mal, mostrándoles el camino justo a los pecadores; que sean signo y sacramento de la misericordia de Dios. Oremos.

3.       Por los que gobiernan las naciones, para que luchen por la reinserción social de todos aquellos ciudadanos que han elegido el camino del mal, protejan a los niños, adolescentes y jóvenes para que no sean presa de la delincuencia e implementen políticas de prevención del crimen. Oremos.

4.       Por los enfermos, por los que están atribulados, los que son ofendidos o perseguidos, para que, seguros de la bondad del Señor y de su paternal providencia, lleven con fe sus sufrimientos en unión con la cruz de Jesús, para que contribuyan a la conversión de todos los hombres. Oremos.

5.       Por todos nosotros reunidos en torno al altar, en este día en que recordamos la muerte de Jesús en la cruz, para que podamos aprender a acoger las dificultades de la vida con fortaleza y esperanza, dirigiendo la mirada al Crucificado que con mansedumbre y amor entregó al Padre su vida por nuestra salvación. Oremos.

C:   Dios, Padre nuestro, escucha nuestras súplicas y concédenos tu amor,
       para que sepamos amar a nuestro prójimo superando la justicia humana,
       respetando al hermano sin palabras ofensivas y, ante todo,
       perdonando a quien camina los por senderos del mal y busca convertirse
       para volver a la vía del bien. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 

 Libertad y responsabilidad

Ezequiel nos llama a perseverar en hacer el bien a lo largo de la vida. Jesús arraiga el discernimiento del bien y del mal en lo más profundo del corazón humano. Debemos hacer más que seguir un conjunto de reglas, absteniéndonos de robar
o asesinar a otros; debemos aspirar a estar en paz con ellos y no albergar ira
ni resentimiento. Jesús nombra a los objetos de nuestra paciencia y bondad:
son nuestro hermano y nuestra hermana. Al principio, esta designación podría parecer que facilita la práctica de la tolerancia. Sin embargo, la experiencia común nos dice que las personas a menudo pierden los estribos con mayor facilidad
y les cuesta más perdonar dentro de su propia familia.
 

Este proceso de reconciliación comienza primero en nuestro corazón cuando decidimos hacer lo posible por reconciliarnos con la persona distanciada.
Con esa condición, podemos continuar con la Eucaristía con la conciencia tranquila. El esfuerzo debe continuar porque, como advierte Ezequiel:
«Si la persona virtuosa se desvía del camino de la virtud para hacer el mal…
ha quebrantado la fe y ha cometido pecado… ¡morirá!».
 

¿Es esto demasiado pedir? Dios no pide nada sin antes darnos la gracia
de un “corazón nuevo y… un espíritu nuevo” e infundir su propio espíritu en nosotros (Ez 36, 26-27). Además, nos asegura que, sea cual sea nuestra ofensa contra la vida y la bondad, Dios nos perdona si nos apartamos de nuestros malos caminos. La comprensión de Ezequiel sobre la perspectiva de Dios concluye con esta gran frase: “No me complazco en la muerte de nadie… ¡Regresa y vive!”.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 

Invitados a ir más allá

Jesús llama a sus discípulos a una virtud más profunda que la de
los escribas y fariseos. Un mandamiento fundamental era “No matarás”.

El llamado de Jesús va más allá; va más allá del acto mismo de matar,
a las actitudes y emociones subyacentes que llevan a las personas
a matarse o herirse mutuamente. Necesitamos mirar más allá de lo que la gente hace, para sanar las pasiones subyacentes. Necesitamos una renovación
del corazón y la mente, un verdadero “arrepentimiento” o “conversión”.
 

La renovación que Jesús nos pide no es algo que podamos lograr nosotros solos. Necesitamos que el Espíritu Santo obre esa profunda transformación en nosotros. Una oración tradicional lo expresa muy claramente: «Ven, Espíritu Santo,
llena mi corazón y enciende en mí el fuego de tu amor»
. Es una oración que me atrae profundamente. Invoca al Espíritu Santo para que recree en lo más profundo de nosotros el amor que moldeó la persona de Jesús; ora por las raíces de esa virtud más profunda que es lo que Dios realmente quiere para nosotros.
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ 


jueves, 19 de febrero de 2026

Sobre Mateo 6, 1-6.16-18 - "El Lugar Secreto del Corazón"

Lectura del Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18 (Leer fuerte pero lentamente)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad
delante de los hombres para que los vean.
De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta,
como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles,
para que los alaben los hombres.
Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.
Tú, en cambio, cuando des limosna,
que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto;
y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración
no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie
en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente.
Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.
Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta
y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen,
no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro,
para que la gente note que están ayunando.
Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,
para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto;
y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará''.

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

REFLEXIÓN
Guía: Jesús nos invita a un lugar secreto. Un lugar donde nadie ve, pero Dios sí.
Un lugar donde el corazón habla con verdad, lejos del ruido de la aprobación,
del aplauso y de las apariencias.

En nuestro mundo, todo es visible. Publicamos, compartimos, actuamos.
Incluso nuestra fe puede convertirse en un espectáculo:
oraciones para que nos vean, limosnas para que nos alaben, sacrificios para que nos admiren.
Pero Jesús nos llama más hondo. Él dice: 
Cuando des limosna, no lo anuncies.
Cuando ores, entra en tu cuarto.
Cuando ayunes, que no se note.

¿Por qué? Porque la recompensa que Él ofrece no es la alabanza humana.
Es algo mucho más grande: la mirada de Dios.
Ser vistos por Él, verdaderamente vistos, amados y conocidos, eso basta.

Vivimos en la era de la exhibición.
Todo se publica, todo se comparte, todo se mide por los "me gusta".
Y sin querer, trasladamos eso a nuestra vida espiritual.
Queremos que sepan que rezamos, que ayudamos, que nos sacrificamos.
Pero Jesús nos recuerda que lo más valioso ocurre cuando nadie mira.

Preguntas para el silencio interior:

·         ¿Busco más la aprobación de los demás que la presencia de Dios?
·         ¿Cómo sería mi vida de fe si nadie pudiera verme?
·         ¿Qué significa para mí entrar en mi "cuarto secreto" hoy
        rezar, dar, sacrificarme solo para los ojos del Padre?

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

ORACIÓN
Todos: Padre del cielo, Tú ves lo que está escondido. Tú conoces lo que es auténtico.
Llévame a ese lugar secreto donde solo Tú y yo existimos.
Libérame de la necesidad de ser visto por los demás.
Que mi dar, mi orar, mi sacrificio sean solo para tus ojos.
Y en ese lugar secreto, que encuentre mi recompensa: tu mirada amorosa sobre mí.
Amén.

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

PROPÓSITO
Esta semana, elige una práctica espiritual: oración, limosna o sacrificio,
y hazla en completo secreto. No se lo cuentes a nadie. Que sea solo entre tú y el Padre.
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

PARA MEDITAR EN VOZ BAJA: "Dios te ve. Eso es suficiente."
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________


domingo, 4 de febrero de 2024

Prácticas de duelo: C.S. Lewis y las desventuras del camino humano

 

La pérdida de su esposa enfrentó a Lewis al absurdo de la existencia.
(Imagen: Shutterstock)

La experiencia del escritor británico frente a la muerte ofrece una reflexión de gran sabiduría en estos tiempos pandémicos.

La pandemia nos pone en una nueva posición ante la muerte, estamos lo suficientemente cerca de ella para oler su ominosa familiaridad y el carnaval de ausencias nos requiere prácticas renovadas de despedida y duelo. En este entorno funeral, un amigo me pidió le recomendara una lectura de luto lenitivo. La primera que vino a mi mente fue Una pena en observación (Anagrama, 1994) de C.S. Lewis, el famoso novelista, filólogo y apologista cristiano de origen irlandés.

En 1960, la escritora norteamericana Joy Davidman sucumbió a un cáncer óseo y sumergió a su esposo, C.S. Lewis, en la más oscura y honda congoja.
Hacía menos de una década que Joy, la antigua comunista convertida al catolicismo por las infidelidades de su primer marido (el olvidado y abismal novelista William Gresham), había llegado a la vida del empedernido solterón C. S. Lewis. Unas cartas de la desasosegada lectora al admirado autor iniciaron este improbable romance. Luego, en el ocaso de su primer matrimonio, Joy viajó a Inglaterra a conocer a su corresponsal y el aleatorio amor se consolidó, no sin dudas y percances. (Hay un hermoso relato adyacente sobre este idilio, Lenten Lands, escrito por Douglas Gresham, uno de los hijos de Joy).

Para C.S. Lewis la relación con Joy le hizo experimentar, un poco tardíamente, la más profunda identificación, simpatía y felicidad, pues, como sugiere el propio escritor, la unión amorosa multiplica las virtudes de los géneros, tonifica los sexos y los espíritus y hace albergar al mortal la ilusión de permanencia. La fatalidad, sin embargo, estuvo presente desde el principio: una molestia muscular en la pierna de Joy se reveló como un cáncer. Ambos unieron su fe para implorar el milagro, pero éste no se consumó.

La pérdida de Joy, después de muchos sufrimientos, enfrentó a Lewis a la aflicción extrema, al absurdo de la existencia y a la indecencia cósmica que implica la muerte de los justos. Lewis experimentó el vértigo del solitario después de haberse fusionado tan virtuosamente; la obsesión y, al mismo tiempo, el miedo a la disgregación del recuerdo de la amada y la vergüenza por depender de un muerto.

Por lo demás, los designios incomprensibles del destino volvían al Dios de Lewis un interlocutor incómodo y poco simpático. ¿Con quién estamos tratando?, se pregunta Lewis, ¿con un sádico todopoderoso o con un benefactor que, sin embargo, te lastima tanto como un mal dentista? Con todo, Lewis fue aceptando gradualmente que no había pasado nada que no estuviera previsto en el camino humano y que las desventuras de su amor no eran nada ante los sufrimientos de otros. La propia inteligencia con que Lewis podía hurgar en su dolor constituía una prueba de esa débil pero agradecible capacidad de curarse del animal humano que le permite, con la serenidad ganada, restituir parcialmente las ausencias. Porque, dice Lewis: “he descubierto una cosa, el dolor enconado no nos une con los muertos, nos separa de ellos”.

(c) Armando González Torres - Ciudad de México / 20.11.2020