Entonces Jesús les dijo:
¿No han leído nunca en la Escritura:
La piedra que desecharon los
constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra
del Señor
y es un prodigio admirable?
Salmo 118, 22-23 / Mateo 21, 42.
Monición de Entrada:
Queridos
hermanos, tengan todos muy buenas noches. Sean bienvenidos
a la celebración eucarística del viernes de la segunda semana de Cuaresma.
La
liturgia prepara nuestro camino a las celebraciones pascuales.
Todos los cristianos también rezamos hoy el Santo Vía Crucis,
y meditamos la vía dolorosa de Cristo, rechazado y llevado a la muerte.
Dispongámonos
a celebrar con devoción estos misterios, comenzando con el canto de entrada.
De
pie, por favor y cantemos todos.
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Monición
a la Primera lectura:
La
primera lectura narra la historia de José que es vendido por sus hermanos como
esclavo.
Su envidia alimentaba en ellos un odio mortal. Escuchemos.
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Monición al Salmo Responsorial: (Salmo 104)
El
salmo 104 es como una continuación de la primera lectura,
y
nos muestra cómo Dios bendijo a José. Unámonos al salmista diciendo:
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
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Monición al Evangelio:
En conexión con la
figura de José, que llegó a la gloria a través del sufrimiento,
la parábola
evangélica de hoy muestra también la mala voluntad de unos labradores que
por
avaricia matan al hijo del dueño de la viña, hijo en quien está figurado
Cristo.
Con el canto dispongámonos a escuchar el Evangelio.
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Monición a la presentación de las Ofrendas
«La viña se
dará a un pueblo que produzca frutos».
Del Fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
ahora llevamos al altar nuestros dones de pan y vino. Cantemos todos.
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Monición
a la Comunión
En nuestro camino
cuaresmal, Cristo sigue alimentándonos
con su Cuerpo y con su Sangre. Acerquémonos con fe a comulgar.
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Monición Final
Queridos hermanos,
que el fruto de esta celebración se haga realidad permanente en nuestra vida,
y
que la Palabra escuchada sea nuestro programa del día.
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Primera
lectura: Génesis 37, 3-4. 12-13. 17-28
Ahí viene ese soñador. ¿Por qué no lo matamos?
Jacob amaba a José
más que a todos sus demás hijos,
porque lo había engendrado en la ancianidad.
A
él le había hecho una túnica de amplias mangas.
Sus hermanos, viendo que lo
amaba más que a todos ellos,
llegaron a odiarlo, al grado de negarle la palabra.
Un día en que los
hermanos de José llevaron a Siquem los rebaños
de su padre, Jacob le dijo a José:
"Tus hermanos apacientan mis rebaños en Siquem. Te voy a enviar
allá".
José fue entonces en busca de sus hermanos y los encontró en
Dotán.
Ellos lo vieron de lejos, y antes de que se les acercara,
conspiraron contra él para matarlo y se decían unos a otros:
"Ahí viene ese soñador. Démosle muerte; lo arrojaremos en un pozo
y diremos que una fiera lo devoró. Vamos a ver de qué le sirven sus
sueños".
Rubén oyó esto y
trató de liberarlo de manos de sus hermanos, diciendo:
"No le quiten la
vida, ni derramen su sangre.
Mejor arrójenlo en ese pozo que está en el
desierto y no se manchen las manos".
Eso lo decía para salvar a José y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José
a donde estaban sus hermanos,
éstos lo despojaron de su túnica y lo arrojaron a un pozo sin agua.
Luego se sentaron a comer, y levantando los ojos, vieron a lo lejos
una caravana de ismaelitas, que venían de Galaad, con los camellos cargados de
especias, resinas, bálsamo y láudano, y se dirigían a Egipto.
Judá dijo entonces a sus
hermanos: "¿Qué ganamos con matar
a nuestro hermano y ocultar su muerte? Vendámoslo a los ismaelitas
y no mancharemos nuestras manos. Después de todo, es nuestro hermano
y de nuestra misma sangre". Y sus hermanos le hicieron caso.
Sacaron a José del pozo
y se lo vendieron a los mercaderes por veinticinco
monedas de plata.
Los mercaderes se llevaron a José a Egipto.
L. Palabra de Dios.
T. Te alabamos Señor.
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Salmo Responsorial: Salmo 104, 16-17. 18-19. 20-21 (R. 5a)
Cuando el Señor mandó el hambre
sobre el país
y acabó con todas
las cosechas,
ya había enviado
por delante a un hombre:
a José, vendido
como esclavo.
R. Recordemos
las maravillas que hizo el Señor.
Le
trabaron los pies con grilletes
y
rodearon su cuerpo con cadenas,
hasta
que se cumplió su predicción,
y
Dios lo acreditó con su palabra.
R. Recordemos
las maravillas que hizo el Señor.
El
rey mandó que lo soltaran,
el
jefe de esos pueblos lo libró,
lo
nombró administrador de su casa,
y
señor de todas sus posesiones.
R. Recordemos
las maravillas que hizo el Señor.
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Aclamación antes del Evangelio: Jn 3, 16
R. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó
a su Hijo único,
para que todo el que crea en él tenga
vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
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Evangelio:
Del Santo
Evangelio según San Mateo
21,33-43. 45-46.
Este es el heredero: vamos a matarlo.
En aquel tiempo,
Jesús dijo a los sumos sacerdotes
y a los ancianos del pueblo esta parábola:
"Había una vez un
propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca,
cavó un lagar en él,
construyó una torre para el vigilante
y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado
el tiempo de la vendimia,
envió a sus criados para pedir su parte de los frutos
a los viñadores;
pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno,
mataron a otro, y a otro más lo apedrearon.
Envió
de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros,
y
los trataron del mismo modo.
Por
último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'.
Pero
cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros:
'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'.
Le
echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
Ahora
díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo,
¿qué hará con esos viñadores?" Ellos le respondieron:
"Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo
a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".
Entonces
Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura:
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular.
Esto es
obra del Señor y es un prodigio admirable?
Por
esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios
y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".
Al
oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos
comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo,
pero
tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.
S. Palabra del Señor.
T. Honor y Gloria a Ti, Señor
Jesús
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Oración de los fieles
C: Aprovechando
este tiempo que nos es concedido,
pidamos al Señor que acreciente en nosotros
la capacidad de servirle con
alegría y gratuidad, y digamos:
R. Enséñanos a servirte, Padre.
1.
Por la Iglesia, que nunca ceda a las seducciones de la
riqueza y del poder
que destruyen la verdadera dignidad del hombre, sino que
acoja
y manifieste a todos el poder de Dios y promueva los tesoros del Reino
celestial. Oremos.
2.
Por el Papa León XIV, los obispos, los sacerdotes y
los diáconos,
para que sean siervos dóciles a la voluntad del Padre y testigos
auténticos
del amor del Señor por la humanidad sufriente y necesitada de
salvación. Oremos.
3.
Por las naciones en las que la violencia, la
arrogancia y la prevaricación
de los unos contra los otros son situaciones
cotidianas,
para que el Señor suscite personas capaces de restablecer la paz
y
educar en el respeto y en el servicio recíproco a la sociedad,
para una
convivencia pacífica. Oremos.
4.
Por los que sufren persecuciones injustas a causa del
Evangelio,
para que asocien su dolor a la cruz de Cristo, de quien vendrá su recompensa. Oremos.
5.
Por todos nosotros, para que sepamos escuchar a
aquellos que el Señor nos envía
para corregirnos y hacernos descubrir la
alegría de poner nuestra vida
con generosidad al servicio del Evangelio y del
prójimo. Oremos.
C: Dios, Padre de inmensa bondad, que has
enviado a tu Hijo
para restituirnos nuestra verdad
de hijos tuyos,
no te canses nunca de venir a
nuestro encuentro
y de derribar muro de nuestro
egoísmo y de nuestro rechazo.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
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